Tiempos Extraños.

martes, 14 de julio de 2009

Vivimos en tiempos extraños, mas allá de toda lógica y comprensión. Tiempos en los que el tiempo ya no tiene sentido y los sentidos ya no tienen en qué fijarse. Y fijarse en la dirección que toman nuestra vidas es tan complicado como tratar de permanecer fijado en un punto del suelo para siempre. Si es que siempre existe... Porque siempre que se habla de siempre se deja espacio para nunca. Y nunca deberíamos decir "de este agua no beberé"...

Como el agua es como fluyen nuestras vidas, al fin y al cabo. Marcadas por un cauce sobre el que no tenemos control. Creemos que somos libres para tomar nuestras propias decisiones, pero lo cierto es que esa libertad es la mayor de las cárceles. Sus barrotes son nuestras propias palabras y los carceleros aquellos que las escuchan en algún momento. ¿Las palabras se las lleva el viento? El viento solo se lleva el polvo y, si sopla lo suficientemente fuerte, algún granero con una vaca que viajará mas en esos pocos minutos previos a su muerte que en toda su vida. O quizá la casita de algún cerdito vago y comodón que decidió que la paja sería un buen material de construcción. Suerte que ese cerdito no era huérfano y que el lobo era mas bien tonto.

A fecha de hoy, seguro que es el lobo el que acaba logrando su objetivo en el cuento. Lo que yo diga, tiempos extraños.

Y a veces nos da por preguntarnos, fuera de toda lógica: "¿Qué haremos ayer? ¿Qué hicimos mañana? ¿Qué hacemos hoy? ¿Es real todo lo que nos rodea o son ensoñaciones, quizá pesadillas?" Si formamos parte de un cuento, qué jodido ha sido el escritor entonces. Se podría haber ahorrado unas cuantas partes y haber pasado directamente hasta el "y comieron perdices". Aunque citando a los Mago "Omnis saturati mala, perdices autem pessima"... Casi que prefiero ni leerme el libro.

Hacía ya un buen tiempo que no tenía tiempo para dedicarle tiempo al blog (Me encantan las redundancias, ¿A vosotros no?), pero mira por dónde, ¿para qué dormir? Ya dormiré cuando esté muerto, como se suele decir. Y al fin y al cabo, tampoco tengo tiempo para nada. Es más, me atrevería a decir que nadie tiene tiempo para nada. Tanto decir "Voy a matar el tiempo haciendo tal cosa" que al final se murió. Un minuto de silencio por los minutos.

Como sea y como dice mi padre: "Tengo mas sueño que dónde lo fabrican". A ver si fuera posible que el proveedor de sueño se pasara por mi casa esta noche y me dejara un buen cargamento, que falta me hace.